Febreo 2014

Domingo VII del Tiempo Ordinario (A), 23-2-2014

Queridos hermanos:

 Bienvenidos a la Eucaristía de este domingo en la que Jesús se ofrece al Padre por nosotros y, como vemos en el Evangelio, nos manda amar a nuestros enemigos y que seamos perfectos como lo es nuestro Padre del cielo.

Para esto necesitamos su ayuda y se lo pedimos con fe.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 38-48)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente."

Pero yo os digo: No os enfrentéis a la persona que os hace daño. Al contrario, si una persona te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la izquierda; si una persona quiere denunciarte para quitarte el vestido, dale también la capa; si una persona te pide que andes con ella un kilómetro, acompáñale dos kilómetros; si una persona te pide, dale, y si una persona te pide prestado, no la rechaces. Sabéis que la Ley decía: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo". Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por las personas que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir el sol para los malos y los buenos, y manda la lluvia a los malos y a los buenos. Porque, si amáis a los que os aman, no tendréis premio, porque las personas falsas hacen lo mismo. Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, no hacéis nada importante, porque lo mismo hacen los hombres malos. Por eso, sed perfectos, lo mismo que vuestro Padre del cielo es perfecto.»

 

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Liturgia 29 23.02.14 Dgo VII T.O (A).doc
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Domingo VI del Tiempo Ordinario (A), 16-2-2014

Domingo VI del Tiempo Ordinario (A), 16-2-2014

 

Hermanos, bienvenidos a la Eucaristía para dar gracias a Jesús por todo: nos acoge, bendice, nos anima y alimenta, nos da su sabiduría y la fuerza para vivir, cura nuestros pecados y nos invita a seguirle.

San Pablo nos habla de la sabiduría de Dios que nos enseña todo, la sabiduría que da la verdadera felicidad.

Jesús es la sabiduría del Evangelio. Jesús amplia la ley de Dios y nos explica cómo debemos amar a los hermanos, no por cumplir leyes sino por cambiar nuestro corazón.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 17-37)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No penséis que he venido a anular la Ley y los profetas: no he venido a anularlas, sino a hacerlas más completas. Os digo de verdad que la Ley se cumplirá hasta que el cielo y la tierra se acaben. La persona que no obedezca la Ley, incluso en las cosas menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, esa persona será la menos importante en el reino de los cielos. Pero la persona que cumpla toda la Ley y enseñe a cumplirla será importante en el reino de los cielos. Sabéis que antiguamente se dijo: "No matarás", y la persona que mate será castigada. Pero yo os digo: la persona que esté peleado con su hermano será castigada. Por eso, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a hacer la paz con tu hermano, y después vuelve a presentar tu ofrenda. Sabéis el mandamiento que dice "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: La persona que mira a una mujer casada deseándola, ya ha hecho adulterio con ella en su interior. Si tu ojo derecho o tu mano derecha te hacen pecar, sácate el ojo y córtate la mano y tíralos. Es mejor perder una parte de tu cuerpo que ser castigado con el cuerpo entero en el infierno. La Ley dice: "El hombre que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pero yo os digo: El hombre que se divorcie de su mujer, la anima a hacer adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que la Ley decía a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus promesas al Señor". Pues yo os digo que nunca juréis: Es suficiente decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

 

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Liturgia 28 16.02.14 Dgo VI T.O (A).doc
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Domingo V del Tiempo Ordinario (A), 9-2-2014

Bienvenidos hermanos;

Como comunidad de hermanos, comprometidos con el Proyecto de Dios, nos reunimos para celebrar nuestra fe. Estamos conscientes que somos llamados a ser una luz en medio de la oscuridad del mundo en que vivimos. Por eso escuchamos la Palabra que nos fortalece y nos alimentamos en la mesa de la fraternidad, donde se reúnen todos aquellos que se esfuerzan cada día por ser testigos creíbles del Dios salvador.

También queremos tener presente que hoy celebramos la campaña contra el hambre, seamos conscientes de las necesidades de tantos hermanos nuestros que no tienen el pan de cada día.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo

(5, 13-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿cómo podrá tener otra vez sabor?. Solo vale para tirarla y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de un monte, no se puede ocultar.

Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de la cama, sino para ponerla en el candelero y que de luz a toda la casa.

Que vuestra vida sea luz para los hombres, para que vean vuestras buenas obras.

  

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Liturgia 27 09.02.14 Dgo V T.O (A).doc
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Domingo IV del Tiempo Ordinario (A), 2-2-2014

Presentación del Señor

Domingo IV del Tiempo Ordinario (A)

 

Hermanos:

Bienvenidos a la Eucaristía de este domingo. Hoy, 40 días después de la Navidad, celebramos la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, cuando María y José llevaron a Jesús al Templo para cumplir la Ley del Señor. Allí, en el Templo, un hombre ya mayor, Simeón, que esperaba ver al Señor antes de morir, reconoció a Jesús como el Enviado de Dios, que se hizo hombre como nosotros para ser la Luz del mundo.

Con la ayuda de María vamos a pedir en esta Eucaristía que podamos descubrir a Jesús como la Luz de nuestras vidas y llevar esta Luz a todas las personas.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2, 22-32)

El día de la purificación, de acuerdo con la ley de Moisés, María y José llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la ofrenda, como dice la ley del Señor: «un par de palomas.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre bueno y piadoso, que se llamaba Simeón, que esperaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba en él y le había avisado que no moriría antes de ver al Enviado del Señor. Y guiado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando María y José entraban en el templo con el niño Jesús para cumplir la ley del Señor, Simeón tomo en sus brazos a Jesús y alabó a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo morir en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para todas las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» 

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 La Parroquia Santa María del Silencio tiene  número de teléfono para facilitar el contacto por whatsapp, sms o voz :  

689 34 93 80

Se atiende en el horario de la parroquia.

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