Lectura del santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
-En la silla de Moisés se han sentado los jueces y los fariseos: haced las cosas que os digan; pero no hagáis las cosas que ellos hacen, porque ellos hacen y dicen cosas contrarias.
Todas las cosas que hacen es para que los vea la gente; les gustan las primeras sillas en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; y que les saluden por la calle y que los llamen «maestro».
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro padre, el del cielo.
No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo.
El primero entre vosotros viva como vuestro servidor; la persona que es orgullosa será humillada, y la persona que se humilla será enaltecida.
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Bienvenidos a todos, hermanos,
Este fin de semana, además de celebrar el día del Señor, celebramos también la Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND. Hoy Jesús nos dice nuestro principal deber: amar a Dios y amar a los demás. Como siempre nos dice, el amor es lo más importante. Porque Dios es y nos da amor, y por ello nuestro deber es devolver ese amor. Y a través de este amor, los demás podrán reconocer que somos cristianos y que merece la pena tener fe. Y hoy el DOMUND nos sirve de ejemplo de ese amor. Gracias al trabajo de todos los misioneros y a su amor a Dios y al prójimo, el Reino de Dios se acerca a todo el mundo. Por eso, reflexionemos hoy en nuestra forma de amar y de colaborar con las misiones.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo (22, 34-40)
En aquel tiempo, los judíos, fueron a ver a Jesús y uno le preguntó:
-Maestro, el mandamiento principal de la Ley, ¿cuál es?
Jesús le dijo: -«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y el primero. El segundo es parecido:
-«Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Estos dos mandamientos son los más importante la Ley.
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Nos hemos reunidos hoy aquí para escuchar la palabra de Dios e intentar seguir su camino. Vivimos en una época que los hombres se han alejado tanto de Dios que nuestro trabajo como creyentes, es más importante y urgente.
Debemos ser luz que indica el camino. Tenemos que ser independientes de todo lo que en el mundo nos ata y nos quita la libertad para defender nuestra opinión.
Tenemos que vivir despiertos en el mundo Y libres del mundo.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, algunos judíos que querían poner a prueba a Jesús fueron a verle y le dijeron:
-Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios sin que nada te preocupe. Dinos tu opinión: pagar impuestos al emperador está de acuerdo con la ley, ¿sí o no?.
Jesús se dio cuenta de que los judíos querían probarlo, les dijo:
-¡Sois hipócritas! y queréis probarme ¿por qué?. Enseñadme la moneda del impuesto.
Le dieron una moneda y Jesús les preguntó:
-La cara que hay en la moneda y la frase que se ve ¿de quién es?.
Le respondieron:
-Del emperador.
Y Jesús les contestó:
-Pues pagadle al emperador lo que es suyo y dadle a Dios lo que es de Dios.
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Cada domingo es la fiesta del banquete del Señor con su pueblo. Bienvenidos todos a la invitación que hoy nos hace Jesús. Buscamos con sinceridad a Dios y aceptamos su plan de salvación para cada persona y para el mundo. Abramos el corazón para que aceptemos las palabras de Jesús que nos comunica en cada Eucaristía. Pablo expresa sencillez y confianza en Dios. Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios y el banquete del Señor está siempre preparado pero sólo faltan los fieles Jesús anuncia la llegada del Reino del Dios gracias las parábolas que traducen con profundidad las realidades. Jesús nos invita a ser comprometida por el Reino de Dios, por la vida de seguimiento y fidelidad y de un corazón humilde y sincero.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo (22, 1-14)
En aquel tiempo Jesús dijo:
-El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los invitados, pero no quisieron ir. Otra vez mandó para que dijeran: tengo preparado el banquete, he matado corderos y todo está ya preparado. Venid a la boda.
Los invitados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, y los demás mataron a los criados. El rey envió a sus soldados, y mataron a los invitados y quemaron la ciudad. Luego dijo a sus criados:
-La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id ahora a los cruces de los caminos y a todas las personas que encontréis, invitadlas a la boda. Los criados hicieron lo que les había mandado el rey y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Y la sala del banquete se llenó de invitados. Cuando el rey entró a saludar a los invitados vio a uno que no llevaba vestido de fiesta y le dijo:
-Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?
El invitado no dijo nada. Y el rey dijo a los camareros:
-¡Echadlo fuera?. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.
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¡Bienvenidos a todos!. Durante esta semana cada uno de nosotros hemos hecho muchas cosas. Hemos tenido problemas, dificultades, alegrías, tristezas, ilusiones… ahora venimos aquí a Misa, para encontrarnos con el Señor y contarle todas esas experiencias y darle gracias.
Las lecturas de hoy dicen que tenemos que intentar vivir con la mente tranquila; sin preocupaciones. Confiando en que Dios escucha nuestras peticiones. Pero también debemos darle gracias por lo que tenemos. Debemos ser justos en nuestra vida y hacer cosas buenas y honradas. Así sentiremos Su paz en nosotros.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo (21, 33-43)
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los jefes del pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña en su campo, la rodeó con una cerca, construyó la casa del guarda, la alquiló a unos trabajadores y se fue de viaje. Cuando era ya el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para que los trabajadores le dieran las uvas. Pero los trabajadores, mataron a los criados. Otra vez el dueño envió criados, más que la primera vez, y los trabajadores también los mataron. Por último, el dueño les mandó a su hijo porque pensaba que le tendrían respeto. Pero los trabajadores, al ver al hijo se pensaron: «Este es el heredero: lo matamos y nos quedamos con su herencia.» Y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué pensáis vosotros que hará con los trabajadores? Le contestaron: —Castigará con la muerte a esos malvados y alquilará la viña a otros trabajadores que le entreguen labradores. Y Jesús les dice: — Ya sabéis lo que dice la Escritura: «La piedra que despreciaron los arquitectos es ahora la piedra más importante. El Señor lo ha hecho, ha sido un milagro delante de nosotros». Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los Cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.