Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo un hombre rico, llamado Zaqueo, quería ver a Jesús pero había mucha gente y no podía, porque era bajo de estatura. Por eso se subió a un árbol, para ver pasar a Jesús
Cuando Jesús, le vio, le dijo:
-Zaqueo, baja pronto de ese árbol, porque hoy voy a ir a tu casa.
Zaqueo bajó del árbol y recibió muy contento a Jesús en su casa.
Y todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a comer en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira Señor, la mitad de mi dinero, Señor, se lo doy a los pobres; y si he robado a alguna persona, le daré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy es la salvación de esta casa; porque también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Dios ha venido a buscar y a salvar a las personas que estaban perdidas.
COMENTARIO XXXI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO C
Jesús vino a buscar y salvar a las personas perdidas. Jesús quiere que todas las personas se conviertan, igual que Zaqueo. Para ello es necesario desear encontrarnos con Jesús. El encuentro con
Jesús cambia nuestra vida.
Nosotros debemos rezar unos por otros para que Dios nos ayude en el trabajo que nos ha dado a cada uno y para que con su fuerza hagamos cosas buenas y seamos fieles a nuestra fe.
Nosotros somos continuadores de la misión de Jesús. ¿Cómo? dando testimonio de nuestra fe. Las personas que nos vean digan: "mira cómo se aman".
Domingo XXX del Tiempo Ordinario
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola:
-Dos hombres fueron al templo a rezar. Uno, de pie, rezaba así: Padre Dios, te doy gracias, porque no soy ladrón, ni pecador como ese hombre. Yo hago ayuno dos veces a la semana y pago el diez por ciento de mi dinero.
El otro hombre se quedó atrás y tenía miedo de mirar al cielo; sólo se daba golpes en el pecho, diciendo: ¡Señor!, ten piedad de mí que soy pecador.
Y Jesús terminó diciendo:
Este hombre se fue a su casa ya salvado, pero el otro no. Porque la persona que tiene soberbia será humillada y la persona que se humilla será enaltecida.
Domingo XXIX del T.O.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, Jesús, quiso explicar a los discípulos cómo tenían que rezar siempre sin desanimarse, y les dijo esta parábola:
- En una ciudad había un juez que no temía a Dios y tampoco se preocupaba de los hombres.
En la misma ciudad había una viuda que muchas veces iba a ver al juez a pedirle que hiciera justicia; pero el juez no le hacía caso; pero después para evitar que la mujer le molestara más veces, la atendió y le dio la justicia que le pedía.
Y Jesús dijo al final:
-Mirad las cosas que hace este juez; pues Dios también hará justicia muy pronto a las personas a las que Él ama y que le llaman durante el día y por la noche.
COMENTARIO XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO C
Jesús nos pide que oremos siempre, sin desanimarnos.
Con confianza absoluta en Dios porque El siempre escucha nuestra oración.
Orar es dedicar tiempo a Dios porque nos ama y nosotros le amamos. Dos personas que se aman sienten la necesidad de estar juntos, de compartir su tiempo.
Si nosotros amamos a Dios, tenemos que dedicarle nuestro tiempo.
No hace falta hablar mucho. Podemos estar en silencio, en presencia de Dios, escuchando a Dios.
Muchas veces pensamos que Dios no nos escucha porque no hace lo que le pedimos. Muchas veces pedimos mal, no pedimos lo que realmente necesitamos. Muchas veces queremos que Dios haga nuestra
voluntad. Nosotros debemos ir a la oración para aceptar y hacer la voluntad de Dios, igual que María: "Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad".
Además de la oración de petición, de presentarle nuestras necesidades y las necesidades del mundo a Dios, también es importante la oración para dar gracias a Dios. Nosotros tenemos
muchos motivos para dar gracias a Dios: El nos regala cada día la vida, la fe, una comunidad donde vivir y compartir nuestra fe, una familia, unos amigos y muchas cosas más. También es
importante la oración de alabanza porque reconocemos la gloria de Dios, le alabamos, le bendecimos, le adoramos.
La persona que reza nunca se siente sola porque sabe que Dios siempre está con ella. Dios nunca nos abandona.
Domngo XXVIII del T.O.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo Jesús iba a Jerusalén. Al entrar en un pueblo, fueron a verle diez personas enfermas de lepra; estando todavía un poco lejos de Jesús, se pararon y, gritando, le decían:
-Señor, ten compasión de nosotros
Al verlos, Jesús les dijo:
-Id a ver a los sacerdotes.
Y mientras iban a ver a los sacerdotes como les había dicho Jesús, su enfermedad desapareció. Uno de ellos, al darse cuenta, fue otra vez a ver a Jesús para darle las gracias.
Este hombre era extranjero
Y Jesús dijo:
- Antes eran diez personas enfermas y solo ha venido este hombre extranjero para dar gracias a Dios Faltan nueve, ¿dónde están?.
Y Jesús le dijo:
-Levántate y vete: tu fe te ha salvado.
Palabra del Señor
Domingo XXVII del T.O.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, los Apóstoles dijeron al Señor:
-Danos más fe.
El Señor contestó:
-Si un poquito de fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla, diríais a un árbol que se plantara en el mar y el árbol os obedecería
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando viene cansado de su trabajo del campo, no le decís que se siente con vosotros a comer.
Al contrario, le decís que os prepare la cena y después comerá él. Y tampoco debéis tener agradecimiento por su trabajo, porque el criado ha cumplido su deber.
Lo mismo vosotros: Cuando hayáis cumplido vuestra obligación, decid: «Somos unos pobres criados, hemos hecho las cosas que teníamos que hacer.»
Palabra del Señor