Lectura del Santo Evangelio según S. Mateo
En aquel tiempo, al ver Jesús a la gente, subió a la montaña y se sentó. Se acercaron sus discípulos y Él empezó a enseñarles diciendo:
Dichosas las personas que viven como pobres
porque de ellas es el reino de los cielos;
Dichosas las personas que sufren,
porque ellas heredarán la Tierra;
Dichosas las personas que ahora lloran,
porque tendrán consuelo;
Dichosas las personas que tienen hambre y sed de justicia, porque tendrán más de lo que piden;
Dichosas las personas que tienen misericordia,
porque también la tendrán;
Dichosas las personas que tienen un corazón limpio, porque verán a Dios;
Dichosas las personas que trabajan para que en el mundo haya justicia, porque suyo es el reino de los cielos;
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, por mí. Estad alegres y contentos, porque vuestro premio será grande en el cielo.
COMENTARIO FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
Hoy celebramos la fiesta de todos los santos. Nosotros miramos a todas aquellas personas que han sido fieles a su bautismo, a su vida cristiana hasta la muerte. Ellos están gozando de la
presencia y del amor de Dios. Ellos interceden siempre por nosotros para que también nosotros seamos fieles a nuestro bautismo.
Todos somos amados por Dios y estamos llamados a la santidad. Los santos nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida con su ejemplo y su testimonio de fe, de amor, de lucha y de fidelidad hasta
la muerte. Ellos vivieron para amar y servir a los demás, vivieron felices de creer en Dios y descubrir el sentido de su vida en el trabajo sencillo y muchas veces lleno de dificultades y
persecuciones. Ellos nos recuerdan que también nosotros podemos ser santos.
Jesús nos enseña cuál es el camino de la santidad y de la felicidad: las bienaventuranzas. Es el camino de la pobreza, de la entrega, del sacrificio, de la lucha por la justicia. Un camino
totalmente diferente al que nos ofrece el mundo. El mundo nos dice que podemos alcanzar la felicidad con el dinero, pasándolo bien, disfrutando. Nosotros sabemos por experiencia que este camino
no nos lleva a la felicidad. La felicidad está en el servicio a los demás, olvidándonos de nosotros mismos.
Domingo XXXII del T.O.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos judíos que no creen en la resurrección y Jesús les dijo:
-En esta vida hombres y mujeres se casan; pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. Porque ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo dijo cuando llama al Señor: «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.
COMENTARIO XXXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO C
Estamos llegando al final del año cristiano.
El Evangelio de San Lucas nos presenta temas sobre la vida eterna.
En el Evangelio de hoy vemos a un grupo de personas que no creen en la resurrección.
La resurrección es una verdad de nuestra fe cristiana.
Si no hubiera resurrección nuestra fe no tendría sentido.
Jesús nos dice que las personas que tienen fe, comparten el regalo de Dios: la resurrección.
Nuestra vida es la hijos de Dios, llamados a participar de la gloria y la vida de Dios.
Jesús nos ha librado del pecado con su muerte. Por su resurrección entramos a la vida nueva.
Igual que Jesús resucitó, nosotros resucitaremos con él, para vivir siempre con él.
Este es el regalo más grande de Dios.
Por eso es importante vivir unidos a Dios, escuchando su voluntad y haciendo siempre el bien.
Domingo XXXIII del T.O.
En aquel tiempo, algunos judíos hablaban de la belleza del templo.
Y Jesús les dijo:
-Esto que veis, un día será destruido.
Los judíos le dijeron:
-Maestro, dinos cuando será y cómo podremos saberlo
Jesús contestó:
-Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos.
Cuando os enteréis de guerras y de revoluciones, no tengáis miedo.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
Luego les dijo:
-Un pueblo luchará contra otro pueblo, habrá grandes terremotos, y en distintos países habrá epidemias y hambre.
También habrá cosas asombrosas en el cielo. Pero antes de todas esas cosas, a vosotros os perseguirán, por causa de mi nombre: así podréis de dar testimonio.
No os preocupéis en preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que ningún enemigo vuestro podrá vencer.
Y hasta vuestros padres, y familiares, vuestros hermanos y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza morirá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
Domingo XXXIV del T.O.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, la gente se burlaba de Jesús, diciendo:
-Este ha salvado a otros; si de verdad es el Enviado de Dios, que se salve a sí mismo.
También se burlaban de Él los soldados, diciendo: -Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Por encima de la cabeza de Jesús había un letrero en griego, latina y hebreo que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los ladrones lo insultaba, diciendo: -Si eres el Enviado de Dios, sálvate a ti mismo y a nosotros
Pero el otro ladrón le dijo:
-No temes tú a Dios, estando en la misma cruz. Nuestro castigo es justo; pero éste Hombre no ha hecho nada malo.
Y decía a Jesús:
-Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le respondió: -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.
COMENTARIO FIESTA JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
Hoy terminamos el año cristiano.
Próximo domingo comenzamos el tiempo de Adviento.
Un tiempo de esperanza que dura cuatro semanas para prepararnos a la Navidad.
Hoy es un día para dar gracias a Dios por este año que acabamos.
Muchas veces durante este año hemos experimentado el amor de Dios, su misericordia, su perdón.
El nunca nos ha dejado solos. Siempre está con nosotros.
Jesucristo es Rey, pero no un rey como los reyes de este mundo (ricos, poderosos).
Jesús reina en la cruz, en el amor y servicio a los demás, en la entrega de su vida por amor a cada uno de nosotros y a toda la humanidad.
La fuerza de Jesús no está en la armas ni el violencia. Su fuerza es el amor, que se manifiesta en vida de pobreza, de humildad y de sacrificio.
Ese es el camino de la salvación que nos enseña Jesús: el camino del amor, no el camino del egoísmo.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
Las cosas que hubo en tiempos de Noé, se repetirán otra vez cuando venga el Hijo de Dios.
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y un día, de sorpresa, empezó el diluvio y acabó con todo; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo de Dios:
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán trabajando en su casa: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Estad en vela, porque no sabéis cuando vendrá vuestro Señor.
Comprended que si el dueño de casa supiera a qué hora viene el ladrón por la noche, estaría despierto para no dejarle entrar en su casa.
Por eso vivid también vosotros preparados, porque no sabéis cuando vendrá el Hijo de Dios.
ADVIENTO: PRIMER DOMINGO
Hermanos:
Bienvenidos a esta Eucaristía del domingo I de Adviento. Hoy,
con el Adviento empezamos un año nuevo de la vida de la Iglesia. El Adviento es el tiempo que nos prepara para la fiesta de la Navidad, cuando celebremos y recordemos el encuentro de Dios con
nosotros gracias a Jesús, que vino al mundo y se hizo hombre como nosotros, empezando así el camino de nuestra salvación.
Por eso vamos a bendecir ahora, como comunidad cristiana, esta corona que nos anuncia la cercana Navidad. Las velas de esta corona nos recuerdan que Jesucristo es la LUZ DEL MUNDO.
Todos:
TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR,
PORQUE SIEMPRE ESTÁS CON NOSOTROS
Sacerdote:
Escucha, Padre bueno, nuestra oración: bendice (+)esta corona de Adviento y bendícenos también a nosotros como comunidad; danos tu paz, tu amor y tu unidad. Ayúdanos a vencer las tentaciones. No nos dejes caer en el pecado que nos aparta de ti. Ayúdanos a preparar la venida de tu Hijo Jesucristo, Luz del mundo, para que con su Luz llene toda nuestra vida y nos guíe por el camino de la verdad y del bien. Te lo pedimos por tu Hijo Jesús que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Todos:
Amén.
Sacerdote:
Encendemos, Señor, esta luz, como señal de que vamos al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos hacer más fuerte nuestra Fe para esperarte y para recibirte con alegría.
Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes para nosotros la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más
verdadera.
Ven, Señor Jesús
Todos:
Ven, Señor, a salvarnos