Lectura del Santo Evangelio según S. Mateo
En aquel tiempo, al ver Jesús a la gente, subió a la montaña y se sentó. Se acercaron sus discípulos y Él empezó a enseñarles diciendo:
Dichosas las personas que viven como pobres
porque de ellas es el reino de los cielos;
Dichosas las personas que sufren,
porque ellas heredarán la Tierra;
Dichosas las personas que ahora lloran,
porque tendrán consuelo;
Dichosas las personas que tienen hambre y sed de justicia, porque tendrán más de lo que piden;
Dichosas las personas que tienen misericordia,
porque también la tendrán;
Dichosas las personas que tienen un corazón limpio, porque verán a Dios;
Dichosas las personas que trabajan para que en el mundo haya justicia, porque suyo es el reino de los cielos;
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, por mí. Estad alegres y contentos, porque vuestro premio será grande en el cielo.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos judíos que no creen en la resurrección y Jesús les dijo:
-En esta vida hombres y mujeres se casan; pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. Porque ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo dijo cuando llama al Señor: «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él todos están vivos.
Lectura del Santo Evangelio según S. Juan
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaba su madre con otras mujeres.
Jesús, al ver a su madre y cerca de ella a Juan, el discípulo al que tanto quería, dijo a su madre:
“Mujer, ahí tienes a tu hijo”.
Luego dijo a Juan:
“Ahí tienes a tu madre”.
Y desde ese momento Juan llevó a María a vivir con él a su casa.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, algunos judíos hablaban de la belleza del templo.
Y Jesús les dijo:
-Esto que veis, un día será destruido.
Los judíos le dijeron:
-Maestro, dinos cuando será y cómo podremos saberlo
Jesús contestó:
-Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos.
Cuando os enteréis de guerras y de revoluciones, no tengáis miedo.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
Luego les dijo:
-Un pueblo luchará contra otro pueblo, habrá grandes terremotos, y en distintos países habrá epidemias y hambre.
También habrá cosas asombrosas en el cielo. Pero antes de todas esas cosas, a vosotros os perseguirán, por causa de mi nombre: así podréis de dar testimonio.
No os preocupéis en preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que ningún enemigo vuestro podrá vencer.
Y hasta vuestros padres, y familiares, vuestros hermanos y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza morirá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, la gente se burlaba de Jesús, diciendo:
-Este ha salvado a otros; si de verdad es el Enviado de Dios, que se salve a sí mismo.
También se burlaban de Él los soldados, diciendo: -Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Por encima de la cabeza de Jesús había un letrero en griego, latina y hebreo que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los ladrones lo insultaba, diciendo: -Si eres el Enviado de Dios, sálvate a ti mismo y a nosotros
Pero el otro ladrón le dijo:
-No temes tú a Dios, estando en la misma cruz. Nuestro castigo es justo; pero éste Hombre no ha hecho nada malo.
Y decía a Jesús:
-Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Jesús le respondió: -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
Las cosas que hubo en tiempos de Noé, se repetirán otra vez cuando venga el Hijo de Dios.
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y un día, de sorpresa, empezó el diluvio y acabó con todo; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo de Dios:
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán trabajando en su casa: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Estad en vela, porque no sabéis cuando vendrá vuestro Señor.
Comprended que si el dueño de casa supiera a qué hora viene el ladrón por la noche, estaría despierto para no dejarle entrar en su casa.
Por eso vivid también vosotros preparados, porque no sabéis cuando vendrá el Hijo de Dios.