En Evangelio de hoy vemos el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús lleno de amor siente lástima de la gente que ha venido a escucharle y, ya
cerc
a la noche,
no despide a la gente, dice a sus discípulos que les den de comer “Dadles vosotros de comer”. A nosotros que somos, también, discípulos de Jesús, nos dice lo mismo “Dadles vosotros de comer”.
Pero nosotros no podemos multiplicar los panes ni los peces, pero si podemos dar de comer a nuestros hermanos. ¿Qué comida puedo dar yo? Podemos dar de comer algo mas importante que unas patatas,
por ejemplo, podemos dar AMOR, comprensión, fe, ejemplo, podemos escuchar, porque, si miramos a nuestro alrededor, vemos mucha gente sola, abandonada, triste, podemos darles de comer. En el pan
que recibimos en la misa, cuando nos acercamos a comulgar, ¿Está quién? El mismo Jesús, el Jesús que se nos da como comida día a día, domingo a domingo, para calmar nuestra hambre, nuestra
necesidad de amor. Acércate a comulgar con verdadero amor y recibirás más amor.
“Ánimo, no
tengáis miedo, soy” dice Jesús a los discípulos y se acerca hasta la barca donde los discípulos están. Entonces, Pedro, empieza a andar por las aguas, pero se hunde, casi se ahoga y lleno de
miedo, grita: “Señor, ¡Sálvame! Y Jesús le da la mano y le salva. Nosotros andamos, caminamos en medio de dudas, de temores, de falta de fe, de olvidos de Jesús; estamos en mundo que no nos
quiere, los amigos nos abandonan, los trabajos algunas veces, mal; muchas veces nos encontramos solos ¡Señor, sálvame!, necesario gritar y Jesús nos da su mano y nos salva. Igual que Pedro, Jesús
se acerca le da la mano, a nosotros, a ti y a mi, Jesús viene a nuestro encuentro ¿Dónde? En la eucaristía. Necesario tener fe y confianza en Jesús, el único que nos puede salvar. “Señor,
sálvame”
Tenemos un
ejemplo de fe y de oración. La fe y la oración están unidas, pedimos porque tenemos fe. Vemos, también, tres cosas muy importantes: Fe Confianza Constancia (No cansarnos de pedir) La fe y la
oración, en nuestra vida necesario siempre unidas. La oración es hablar con Dios y estar preparado para cumplir su voluntad, hacer las cosas que Él quiere. Cuando hablamos con Dios reconocemos
que somos pobres y reconocemos que necesitamos su amor, necesitamos su gracia, necesitamos la fuerza de su Santo Espíritu. No os canséis de rezar y rezar con fe y confianza.
Las tres preguntas son importantes. Pero, para nosotros, para ti, la mas importante es la segunda JESÚS, PARA MÍ,
SIGNIFICA QUÉ?. Jesús es un modelo que necesario imitar, necesario copiar su manera, su forma de vivir, necesario intentar ser igual que él. Para conocer a Jesús necesario leer su Evangelio,
pensarlo, meditarlo y hacerlo para mi, meterlo en mi corazón. Si leemos el Evangelio nos llenamos de amor para Jesús, nos llenamos de amor para con los hermanos. ¿Qué es Jesús para mí?.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a
increparlo: -«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús se volvió y dijo a Pedro: -«Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: -«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda
por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria
de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»